Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Sarley

“Querido Neizan:

Hace mucho tiempo que no te escribo, han pasado muchas cosas desde que te fuiste. Ojalá estuvieras aquí para ver cómo ha cambiado Sarley, ahora es una ciudad preciosa. Yo tampoco soy el mismo Kai de antes, me he hecho más alto, tengo más pecas y soy más pelirrojo. Sigo siendo aquel niño tímido que conociste, aunque ahora tengo una nueva amiga, se llama Naya. Ella es bajita, delgada y morena, es muy simpática e inteligente, tiene 11 años, uno menos que yo. Siempre viene a jugar conmigo y es la única a la que le interesan mis proyectos de ciencias. ¿Recuerdas a Chapa, mi gato? Está más gordo y este año tiene el pelo morado, ya sabes que cambia de color todos los años.

Empiezo por lo primero, Sarley. Cuando te fuiste era una ciudad oscura y contaminada. Eso cambió cuando al alcalde se lo comieron los peces de cinco ojos que había en el lago gris. Tuvo su merecido por contaminar y mutar animales. Ahora el alcalde es mi papá, lo eligieron cuando dijo que pintaríamos las casas de blanco y azul. Todas están pintadas iguales y tenemos el tejado lleno de placas que recogen la luz del sol y nos alumbran por la noche, al igual que las farolas. Los coches ya no contaminan como antes, ahora no hacen ruido ni echan ese humo negro que inundaba la ciudad. Mi padre ha diseñado nuevos coches voladores. ¡Estoy deseando subirme a uno y verlo todo desde el aire! Además ya no habrá atascos para ir al colegio, que está en la otra punta de la ciudad. En el centro hay edificios altos con grandes cristaleras, donde trabaja mi papá. También hay pequeños puestos donde la gente va a comprar todo lo que necesita. Uno de los edificios tiene unas habitaciones donde podemos jugar con naves espaciales, unas salas donde ponen películas los fines de semana y otra donde todos los vecinos del distrito se reúnen para hacer comidas mensuales y hablar de la ciudad. Como podrás ver, ahora los vecinos se llevan bien entre ellos y somos como una gran familia. Desde que el alcalde murió y ya no hay nubes negras, han crecido los árboles y las plantas y la ciudad es más colorida.

Como te he dicho antes, Sarley está preciosa.

Conocí a Naya cuando la ciudad comenzó a mejorar y la gente de las afueras se mudó al centro, ella era nueva en el colegio y enseguida se hizo mi amiga. La pusieron conmigo en clase de proyectos, el primero que hicimos fue un robot que juega con nosotros a las adivinanzas. Es muy divertida y tiene muchas ideas para el futuro de la ciudad.

El verdadero motivo por el que te escribo es para invitarte a mi fiesta de cumpleaños, cumplo 13, dicen que es el primer paso para convertirse en un hombre. Me gustaría que estuvieras aquí, vieras Sarley, conocieras a Naya y montaras en un coche volador conmigo.
Espero tu respuesta.

Un abrazo muy fuerte.
-Kai.”

Recuerdo cuando recibí esa carta de Kai, es una suerte haberla encontrado después de trece años entre varias cajas que guardaba de mi infancia. Esa carta fue una de las cosas que determinó mi futuro. Ahora entenderéis por qué.
Llegó el cumpleaños de Kai y fui junto a mis padres a pasar unos días a Sarley. Conocí a Naya y enseguida conectamos, nos hicimos buenos amigos. Naya y Kai me enseñaron los lugares donde solían ir a jugar y pasar el rato, todos los alrededores de Sarley estaban llenos de lugares escondidos y mágicos. Mis padres, junto a los de Kai, visitaron toda la ciudad y les gustaron tanto los nuevos cambios que decidieron volver a mudarse. Me hicieron el niño más feliz del mundo en ese momento, por fin estaría junto a mi mejor amigo. Lo que no sabía es que también estaría con la que luego se convertiría en el amor de mi vida.

La primera vez que monté en un coche volador fue el día del cumpleaños de Kai, ahora todos son voladores, pero entonces era un novedad. Las puertas se abrieron hacia arriba, como en las naves que salen por la televisión, todo brillaba ahí dentro, había cascos y unos sillones grandes para ir cómodos. El suelo era de cristal y como subimos hasta la altura de las nubes vimos Sarley desde arriba. Creíamos estar soñando, por fin estábamos viendo la ciudad del futuro que tanto habíamos imaginado. Fue una gran experiencia y un gran día. Los dos siguientes días al cumpleaños de Kai estuvimos yendo y viniendo del centro comercial, íbamos a comprar piezas para nuestros robots, en total hicimos treinta, diez para cada uno. Al cuarto día los soltamos en el bosque y jugamos a dispararles con lasers, imaginábamos que eran robots malvados que invaden el planeta. Yo era el comandante fuego, Kai era un guerrero estrella y Naya, que ganó, era la reina explosión. 14 robots ella sola, era muy competitiva, al día siguiente nos confesó que les había puesto localizadores a los robots porque quería ganar, ambos la perdonamos y para celebrar nuestra amistad nos fuimos a comer pizza. El último día mis padres y yo asistimos a una comida del vecindario y ahí me dieron la gran sorpresa de nuestra mudanza. Fueron unos días muy buenos.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces, la ciudad es totalmente diferente, nosotros hemos crecido, ya tengo 26 años. Naya y yo vivimos juntos, tenemos un gato azul que se llama Jordial, ella es profesora en la escuela de robótica y yo, junto a Kai, dirijo todas las empresas de coches y energía de la ciudad, que ahora funciona con energías renovables, no contaminantes, tiene muchos parques y edificios nuevos. Las casas son robóticas, trabajamos todos los días para poder mejorarlas y hacer que las personas vivan en total comodidad. La puerta se abre con la voz de los dueños, son mucho más seguras. Cada casa dispone de ocho habitaciones, en la primera puedes encontrar tu propio gimnasio, es importante mantenerse en forma. Hay otra donde una gran pantalla para ver películas cubre toda la pared, también hay ordenadores, libros, música, pinturas y cámaras, esa habitación es muy colorida y artística. Mi preferida es la relajante, sin duda alguna, aparecen y desaparecen las cosas, el jacuzzi, la ducha, la piscina, la sauna y el sillón de masajes. Luego están los dos dormitorios, son muy grandes. La cocina, está totalmente robotizada, el cerebro de la casa prepara las comidas. También hay dos cuartos de baño y por último un gran salón al que siempre le da el sol ya que las casas tienen plataformas giratorias. Todos los vecinos están muy unidos y volcados con mejorar la ciudad. Sarley se ha convertido en el lugar donde soñaba vivir desde pequeño, una ciudad energética y futurista.

Esta noche voy a prepararle una cena romántica a Naya, para celebrar que cumple 26 años, le pediré matrimonio. Como podéis ver, esa carta me cambió la vida.

Ver la lista de cuentos >>