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Libertad del Movimiento

El Frente por la Libertad del Movimiento manifiesta su total repulsa al llamado "Sistema de aprovechamiento de la energía cinética" ya que esconde un dispositivo para la vigilancia de los movimientos de las personas e impide el desarrollo del fin último del movimiento en sí. Por lo que exigimos:

1. El cese inmediato de la fiscalización de los movimientos de las personas.

2. La muerte digna del movimiento.

3. La inmediata desactivación del "Sistema de aprovechamiento de la energía cinética".

Advertimos que adoptaremos todas las medidas necesarias para conseguir nuestro objetivo.

Firmado:

FRENTE POR LA LIBERTAD DEL MOVIMIENTO

Tres meses llevaba recibiendo esos mensajes y mi secretaria insistía en que no estaban allí cuando ella revisaba el correo.

No deseaba darles importancia; si, como he dicho, llevaba tres ignorándolos y seguían sin adoptar las medidas tan necesarias para conseguir sus "objetivos", no eran demasiado dignos de atención. Además ¿que tenía yo que ver con todo aquello? Yo tan sólo había diseñado el sistema, desarrollado la tecnología, registrado la patente y cobrado un humilde porcentaje por su uso. Deberían hablar con el alcalde, el culpable de su "popularización". Yo me conformaba con mi pequeño negocio de explotación energética auto-sostenible dirigido a los hogares, basado en una inocente idea que se me ocurrió aquel día de invierno que se me olvidó cerrar la ventana. Pensé que si la fuerza del viento al cerrar la puerta movía una estatuilla de bronce, era una energía a considerar, de poder acumularla y, por supuesto, que pude acumularla.

Y, ahora, sentada en una silla invisible, confinada en un campo de fuerza, también invisible; ante un enemigo que yo había infravalorado y que, por supuesto, también era invisible, me enfrenté a la cruda realidad. La pantalla que se encendió ante mí me mostró al alcalde admitiendo, en vivo y en directo, en mi cara, que no sólo el FRENTE POR LA LIBERTAD DEL MOVIMIENTO tenía razón y el gobierno había aprovechado la implantación del sistema de ahorro energético que yo había diseñado para controlar los movimientos de la población; sino que, con total frialdad, aseguró que no negociaría con terroristas y que si tan perjudicial era el "Sistema de aprovechamiento de la energía cinética" deberían ajustar cuentas conmigo y a poder ser a hachazos porque eso producía más energía cinética y así contribuían al sostenimiento del sistema. Bueno, lo de los hachazos no lo dijo, pero se leía entre líneas. Cerró la conexión y se hizo un silencio. Silencio que duró un momento, momento que necesité para cerrar la boca, el alcalde había hablado sin parar, como acostumbraba, y todavía estaba ordenando todas las palabras en mi cabeza para verificar que había dicho lo que yo creía haber entendido.

El campo de fuerza se desactivó, se encendió la luz, la puerta se abrió y entraron cinco personas, entre ellas, mi secretaria; un "estás tan-tan-tan despedida" salía en rayos mortales de mis ojos. "No te enfades conmigo" dijo anticipándose a la bronca; dijo, también, que me sumergía tanto en mis proyectos que no veía la maldad de las personas. Añadió que trató de advertirme en múltiples ocasiones, pero que no le hice caso. Rebatiría sus argumentos de estar segura de que no tenía razón; pero la posibilidad existía. "Y ahora tienes que solucionarlo" ¿Yo? ¿En serio? ¿Y desde cuándo una secretaria le dice a su jefa lo que tiene que hacer?

Le dejé bien claro que yo conocía mi sistema, no el que había añadido el alcalde a mis espaldas. La espabilada de mi secretaria, virtud loable cuando se tiene una urgencia con la organización de un viaje, dijo que, entonces, sólo tenía que eliminar la parte que yo no conocía y dejar el resto. Un "claro" unánime salió del quinteto subversivo y, la verdad, no me pareció mala idea. Además, el alcalde no podía quedar impune.

El FRENTE POR LA LIBERTAD DEL MOVIMIENTO conocía las instalaciones del ayuntamiento, o al menos eso decían, yo lo cuestionaba, de tener tanta información hubiesen secuestrado al alcalde y no a mí, "es que te secuestramos para convencerte" dijo mi secretaria con voz de niña buena, "claro, claro...".

Uno de los hombres del grupo trabajaba en la empresa privada que gestionaba el centro informático del consistorio. Entrar fue fácil, el alcalde, en su inmensa soberbia, ni siquiera había informado de la llamada del FRENTE POR LA LIBERTAD DEL MOVIMIENTO. Conocía aquella soberbia, la había sentido en su momento y sabía a donde llevaba, al descuido y al error. El hombre, Marcos, me presentó en el puesto de vigilancia como la creadora del "Sistema de aprovechamiento de la energía cinética" y en dos segundos tenía una autorización de visitante, una sonrisa inmensa, casi una reverencia y muchas miradas de admiración. Me gustó, tengo que admitir que me gustó.

"Tienes ocho horas, es mucho tiempo para una visita, pero diré que me estás esperando porque vamos a cenar después" y esa era toda la seguridad del centro informático que controlaba el ayuntamiento. Era mucho tiempo para una visita, mucho tiempo para encontrar el añadido del alcalde, pero poco tiempo para eliminarlo sin dejar rastro. "Lucía dice que si hay alguien capaz de hacerlo, esa eres tú" ¡Oh, venga! Estaba segura de que mi secretaria no había dicho semejante cosa, pero sonaba tan bien...

El tiempo pasaba y yo me iba poniendo nerviosa, por el paso del tiempo en sí mismo y por la cabeza de Marcos sobre mis hombros. Unas veinte veces lo había amenazado con empotrarlo contra la pantalla si no se iba al otro extremo de la habitación pero, seguramente, mi secretaria también le había advertido de la inocuidad de mis amenazas.

Hasta allí podíamos trabajar sin levantar sospechas, y de allí en adelante sólo había dos opciones, acertar o cagarla. Y no había manera de saberlo hasta restablecer el sistema. "Adelante" dijo con confianza y, sin embargo, con una mano en la puerta.

Saltó la alarma, no por mi manipulación, sino porque aquella mano en la puerta presionó, sin querer, el botón de salida bloqueada. Definitivamente había un fallo en el diseño de la seguridad del centro de control del ayuntamiento... tenía que hacerle una propuesta al señor alcalde.

No sabemos si el alcalde ni siquiera prestaba atención a los datos que le proporcionaba el sistema de control de movimientos, o si nadie le informó de que ya no ofrecía datos, o si, en realidad, nunca había funcionado. "Por supuesto que funcionaba" se ofendía Marcos. El caso es que el FRENTE POR LA LIBERTAD DEL MOVIMIENTO quedó conforme con la modificación, el movimiento era libre y el "Sistema de aprovechamiento de la energía cinética" tan rentable como yo había estimado.

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